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Aquel segundo día en la Feria de la Ciencia volvió a ser una experiencia inolvidable. La afluencia de público fue constante, incluso diría que masiva, desde primera hora; se podría decir que vivimos una auténtica avalancha de visitantes que llenaron nuestro stand por completo. Una vez más, nuestro alumnado tuvo la oportunidad de disfrutar de una jornada de aprendizaje fuera de lo común, demostrando que la ciencia y la Tierra Media forman un tándem irresistible.

Aquel segundo día arrancó de nuevo a las 8:30, cuando nos subimos al autobús rumbo a FIBES para llegar sobre las 9:15. En esta ocasión, el grupo estaba formado por el alumnado de 1º de ESO B, las alumnas de Expresión Artística de 4º de ESO, nuestros incondicionales hobbits y elfas de 3º de ESO y los estudiantes de 1º de Bachillerato de Laboratorio y Biología, Geología y Ciencias Ambientales. Como responsables del grupo íbamos Carlos Lobato, junto a Marisa RodríguezJosé Luis Hurtado y Wenceslao Narváez, que fuimos los encargados de organizar la jornada de mañana. Allí ya nos esperaba nuestro stand, listo para una nueva sesión de divulgación.

Tras la foto de rigor en la entrada, ya estábamos preparados para afrontar el segundo día con las pilas cargadas. Aunque la apertura oficial era a las 10:00, desde las 9:30 ya teníamos a los primeros curiosos acercándose y a alumnos de otros centros que empezaban a interesarse por nuestra propuesta sobre la Tierra Media. Ya por la tarde, el equipo docente se reforzó con la llegada de Gloria CampañaMagdalena Peña y José Joaquín Yelo, que nos acompañaron durante el resto de la sesión.

A las 10:00 se dio luz verde a la jornada de forma oficial, aunque nuestro alumnado ya lo tenía todo bajo control; desde que bajamos del autobús se habían organizado en sus turnos de una hora y ya estaban apostados en sus puestos para que el stand no perdiera ni un segundo de actividad. Los alumnos de 1º de Bachillerato de Laboratorio tomaron posiciones en el área de química y, literalmente, no pararon en toda la mañana. A partir de ese momento, el stand funcionó una vez más como un reloj suizo. Nuestros jóvenes alquimistas estuvieron a la altura, demostrando un dominio total de la selección de experimentos que este año, bajo el prisma de la Tierra Media, se convirtieron en uno de los grandes focos de atracción de toda la Feria. Era un espectáculo ver cómo captaban la atención de los visitantes explicando la ciencia que se escondía tras cada experimento.

El alumnado de 1º de ESO que participó en esta segunda jornada, apoyado en todo momento por sus compañeros mayores, se fue turnando para dar vida a la cartelería. Y tengo que decir que lo hicieron con una maestría que nos dejó a todos sin palabras; algunos de ellos alcanzaron un nivel de elocuencia y precisión que superaba cualquier expectativa, dejándonos tanto al profesorado como a los visitantes totalmente boquiabiertos con su soltura. Pero los expertos de 3º de ESO fueron los que se llevaron la palma, convirtiéndose en los verdaderos maestros y magos de las explicaciones. Esa pasión se contagió al público y fueron muchos los que, al igual que el día anterior, quisieron dejar constancia de su paso por nuestro stand, plasmando sus felicitaciones y buenas impresiones en nuestro diario de firmas, que no paró de sumar páginas de agradecimiento.

A lo largo de todo el segundo día, el goteo de visitas fue constante y emocionante. Recibimos con los brazos abiertos a nuestras compañeras de inglés del IES La Campiña: Ana Cadenas, Ana Bermúdez y Carlota Ramos, junto a todo el alumnado de 3º de ESO, que antes de seguir su ruta hacia la Casa de la Ciencia con la actividad que les había preparado mi compañera Águeda Gallego, se detuvieron a disfrutar de nuestro stand. Nos hizo una ilusión especial ver por allí a Eva Reina, nuestra conserje, representando a todo ese personal de administración y servicios que siempre nos da alas en cada proyecto.

En el plano más institucional y profesional, contamos con la presencia de Víctor García, de la organización de la Feria, a quien tanto apreciamos tras tantos años de trabajo codo con codo; así como de Francisco Brenes y Mercedes Cano, del vecino IES Europa de Arahal, y Servando Martín, otro paisano que ejerce en otros centros. La ‘visita estrella’ de la jornada fue la del ex-alcalde de Sevilla, Antonio Muñoz, que vino acompañado por el presidente de la Feria, Josechu Ferreras, quien nunca falta a su cita con nuestro centro.

Pero si algo nos hizo sentir orgullosos fue la proyección internacional del stand; recibimos a varios visitantes franceses e ingleses a los que nuestro alumnado atendió con una soltura envidiable en sus respectivos idiomas. En esa misma línea, Teresa Fernández nos visitó con Tom, brindando a los chicos otra oportunidad de explicar la ciencia de Tolkien en inglés. También nos acompañaron los padres de nuestros alumnos, nuestros invitados VIP, y el joven David (hijo de nuestra compañera Cristina), que ya es un veterano de nuestras ferias.

Mención aparte merecen los reencuentros personales. Volvió a pasar por allí Carlos Zamorano, mi antiguo profesor de Biología, y tuvimos el lujo de tener justo enfrente, en el stand de la Estación Biológica de Doñana, a dos personas a las que tengo un cariño inmenso: mi amiga de la infancia Isa García y el gran divulgador José Manuel Vidal Cordero (Jota); ambos disfrutaron como niños con nuestras explicaciones. Para culminar el día, Thuban nos sorprendió con un detalle tolkieniano en forma de unas pegatinas con los nombres en élfico de todos los integrantes de la expedición de esa jornada, ¡escritas a mano! Fue, sin duda, un broche de oro inmejorable.

Como en cada edición, no podía faltar a la cita nuestro colaborador habitual, el biólogo Carlos Robles. Este año su visita tuvo un matiz algo nostálgico, ya que no pudo acompañarle su impresionante lagarto ocelado negro, Berserker, que lamentablemente ya no está en este mundo y al que tanto echamos de menos. Sin embargo, Carlos volvió a volcarse con el proyecto y trajo en su lugar una selección de plantas terrestres y acuáticas verdaderamente fascinantes. Sus increíbles adaptaciones biológicas las hacían parecer recién traídas de rincones mágicos como los bosques de Lórien o los jardines de la Tierra Media. Carlos se quedó con nosotros el resto de la jornada, aportando su granito de arena y divulgando sobre botánica, medio ambiente y biología con la pasión de siempre.

Por supuesto, un año más volvimos a contar con la inestimable ayuda de nuestro querido Pablo Escoriza, hijo de Marisa, quien se ha convertido ya en un pilar fundamental de nuestra particular Compañía. Como viene siendo habitual desde hace ya varios proyectos, Pablo estuvo al pie del cañón en todo momento, apoyando al equipo docente y facilitando la labor de coordinación de los distintos turnos del alumnado. Su disposición y su experiencia en estas lides fueron, una vez más, una pieza clave para que todo el engranaje del stand funcionara a la perfección y pudiéramos centrar nuestros esfuerzos en la divulgación.

Terminamos aquel segundo día todavía más cansados que el primero, pero con una satisfacción inmensa por haber sacado adelante la jornada con tanto éxito a pesar de las pequeñas adversidades que siempre surgen en un evento de este calibre. Una vez más, el esfuerzo colectivo valió la pena. Con el trabajo bien hecho, recogimos el stand, nos hicimos la foto de rigor para el recuerdo y nos subimos al autobús de vuelta a Arahal. Solo pensábamos en descansar y reponer fuerzas para afrontar con energías renovadas el día siguiente, que sería el último de nuestra participación en la Feria de la Ciencia por este curso.

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