‘Time flies when you’re having fun’ (el tiempo vuela cuando estás pasándolo bien). Parece mentira que hayan pasado 7 días desde que llegamos a Salisbury y ya haya llegado la hora de la despedida.
Son las 9:30 horas cuando poco a poco las diferentes host families van trayendo a nuestros chicos y chicas al punto de encuentro, donde ya nos está esperando el autobús que nos llevará al aeropuerto para coger el vuelo de vuelta a España. Todos bajan su equipaje y con un abrazo se despiden de la que ha sido su familia de acogida estos días. Sentimientos encontrados una vez más: por un lado, pena de dejar atrás a gente a la que han cogido cariño y una experiencia que sin duda les ha marcado; por otro, ganas de llegar a casa y reencontrarse con sus familias, amigos y ¡la comida española!
Son las 12:15 horas cuando llegamos al aeropuerto de Gatwick, donde después de facturar y pasar los controles, tenemos que esperar casi tres horas hasta coger el vuelo.
Sin embargo, entre comernos el packed lunch o ir a buscar un MacDonalds, curiosear por las tiendas o intentar pasarle las temidas Funko figures de Harry Potter y Hermione a algún compañero para librarse del reto que deben cumplir aquellos que las tengan cuando preguntemos por ellas, se les pasa el tiempo más rápido de lo esperado.
Esta semana durante las diferentes excursiones y tours que hemos hecho, las profesoras hemos propuesto un juego que consistía en pillarlos desprevenidos al hacerles cualquier pregunta. Si su respuesta era ‘yes’ o ‘no’, tenían que quedarse con una figurita de Harry Potter o Hermione para intentar pasársela a su vez a otros compañeros a los que pillaran desprevenidos. Al final de las visitas, aquellos que tuvieran las figuras tenían que cumplir un reto que consistía en interactuar con alguna persona que no hablara español y conseguir que hiciera algo por ellos: contarles un chiste, enseñarles un trabalenguas, mandar un saludo en español a España, etc. Hoy, al estar en el aeropuerto, el reto ha consistido en encontrar a personas de cinco nacionalidades diferentes y hacerles una pequeña entrevista, todo ellos retos que han superado con creces.
Cuando ha llegado la hora de embarcar, nos hemos llevado una sorpresa al ver que el avión tenía muchos asientos vacíos, por lo que todos los que hemos querido, hemos podido cambiarnos de sitio para estar juntos en grupo. De este modo, el avión se ha convertido en una sala de juegos, de charlas y confidencias y de muchas risas y complicidad. Aprovechando este ambiente, hemos sacado una bandera del Reino Unido donde todos hemos dejado unos mensajes plasmando lo que este viaje ha sido para todos y cada uno de nosotros.
Termina una semana intensa llena de experiencias que tanto nuestros chicos y chicas como nosotras, las profesoras, recordaremos para siempre.
¿Quién se apunta el año que viene?










