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Nuestra alumna de 2º de Bachillerato, Carmen Camacho Diana, presentó en septiembre de 2021 la solicitud para optar a las becas de la Fundación Amancio Ortega, programa que se reactivó tras la pandemia. Carmen, que contaba entonces con 15 años, fue una de las elegidas entre los 10000 candidatos que habían solicitado dicha beca, procedentes de toda España. En diciembre se enteró que estaba entre los 1200 candidatos preseleccionados y en enero de 2022 recibió la buena noticia de que era una de las elegidas. Gracias a esta beca, Carmen ha disfrutado de un periodo de estudios de bachillerato, durante el pasado curso, en Estados Unidos con todos los gastos pagados, lo que ha supuesto para ella una gran experiencia formativa, pero sobre todo personal. Desde nuestro centro estamos extremadamente orgullosos de ella y le damos nuestra más sincera enhorabuena, así que hemos decidido realizarle una pequeña entrevista para conocer de primera mano su gran experiencia tras haber disfrutado de esta beca.

Carmen ha abierto su corazón a toda la comunidad educativa del IES La Campiña y va a compartir con nosotros sus vivencias durante el pasado curso en esta entrevista que concedió a nuestro jefe de estudios, Carlos Lobato, a la vuelta de su viaje:

P: Buenas tardes, Carmen. Vamos a empezar esta entrevista tan especial. Espero que sea de tu agrado.
R: Buenas tardes, Carlos. Muchas gracias. Claro que sí, es un placer estar aquí.

P: ¿Cómo conociste esta beca? ¿Y cómo se te ocurrió solicitarla?
R: Desde pequeña. Yo creo que tenía 12 o 13 años. Creo que me enteré viendo videos de Youtube o algo así. Primero vi gente que se había ido pagando y como yo sabía que eso vale mucho dinero, fue pasando el tiempo y estuve buscando becas y entonces di con ésta, que me pareció la más conveniente y asequible. Durante la pandemia de COVID la quitaron y un día vi la noticia por Internet de que la habían vuelto a poner y le dije a mi padre, ¡papá, vamos a echarla ya!

P: ¿Tuviste algún problema para solicitarla? ¿Te costó mucho trabajo? ¿Mucho papeleo?
R: Pues me pidieron las notas de 1º, 2º y 3º de ESO – yo estaba en 4º en ese momento – después lo típico de la renta y la nómina de mis padres y poco más. Bueno, el pasaporte y la documentación identificativa en orden. Además tenía que superar dos pruebas: la primera es una prueba escrita, que en mi caso fue online, por cuestiones de COVID. Una prueba de una hora de listening, reading y eso. Con la nota de los cursos anteriores y la de ese examen, hacían una media y había también un baremo, que yo superé. Y después había una segunda prueba que consistía en una videollamada en la que tenías que hablar de un tema que tu misma te preparabas y tenías que hablar sobre dicho tema unos minutos. El tema que yo escogí fue algo relacionado con “la importancia de la psicología”, que me vino muy bien porque en la videollamada había una psicóloga para evaluarnos que después nos hacía preguntas para ver si estábamos capacitados.

P: ¿Pensabas que podrías ser una de las afortunadas?
R: A ver, yo noté que en las pruebas la cosa iba bastante bien, pero como tardaban un tiempo en dar los resultados, pues la intriga fue grande… Estaba en un grupo de Whatsapp con otra gente que se presentaba y allí estábamos todos muy nerviosos. Pero yo tenía así como la seguridad de que me iban a escoger. No tenía nada que perder y yo lo había hecho muy bien.

P: La confianza es muy importante y tú ibas con la actitud correcta. ¿Qué pensaste cuando te enteraste de que pasabas el primer corte?
R: Pues desde que me presenté, con mi amiga Gema, grabamos vídeos todos los días, así que tenemos vídeos de todo el proceso de nervios que viví.

P: ¿Y cómo reaccionaste cuando supiste que una de las becas era tuya?
R: Me di una “pechá” de llorar, como decimos aquí. Bueno y mis padres llorando y toda mi familia y yo más… Estaba contenta, nerviosa, era una mezcla de sentimientos difícil de describir.

P: ¿Viviste los momentos previos a irte con muchos nervios? ¿O con tranquilidad?
R: Pues me acuerdo a las demás personas que se iban ya les habían asignado familia y a mí aún no, y yo fui de las últimas, así que estuve un par de semanas de agosto muy nerviosa porque ya se estaban yendo algunos y a mí no me habían asignado nadie. Y no tenía ni idea de dónde me iba… Estuve regular por ese tema. Después ya me asignaron una familia, me quedé tranquila y me fui el día después de la Feria del Verdeo de aquí de Arahal. Me acuerdo que lloré un montón ese día, pero ya estaba preparada y me fui de aquí por la mañana cansada de haber estado en la feria. Durante el viaje ya estaba más tranquila.

P: Bueno, tú eres una persona más bien tranquila, ¿no, Carmen?
R: Sí, sí. Yo soy tranquila y aunque llevaba un poco los nervios por dentro, iba bastante tranquila y segura de mí misma, así que el viaje fue muy bien.

P: Creo que tenías la oportunidad de escoger entre ir a Estados Unidos o a Canadá. ¿Es así esto? ¿Y por qué escogiste Estados Unidos?
R: Eso va por un sorteo ante notario, así que no lo escogemos nosotras. En mi caso, en el sorteo me tocó Estados Unidos, que precisamente era lo que yo quería. Van 200 personas a Canadá y otras 200 a Estados Unidos. Si me hubiera tocado Canadá tampoco hubiera pasado nada y seguro que lo hubiera pasado bien también, pero afortunadamente me tocó lo que quería.

P: ¿Habías hablado con alguna otra persona que haya disfrutado de esta experiencia antes de irte?
R: Me acuerdo que en el grupo de Whatsapp que te dije antes, hubo un momento en el que metieron a una o dos chicas que ya habían ido en ocasiones anteriores, para que pudiéramos preguntarles por la experiencia y dudas y nos dieran consejos y esas cosas.

P: Supongo que manejas muy bien el inglés. ¿Qué nivel tienes? ¿Creías que podía suponer una barrera? ¿Lo ha sido?
R: Pues tengo un nivel de inglés de C1, más o menos desde septiembre de 2022, antes de irme con la beca. Y ahora estoy preparándome para sacarme el C2, por lo que mi intención es seguir estudiando inglés. Además, me conviene, porque si me quiero ir en el futuro otra vez, puedo presentarlo como un mérito más. En mi caso, iba bastante segura con el inglés y esto no ha supuesto ninguna barrera para mí.

P: Te quieres volver a ir cuando estés estudiando en la universidad, entiendo, ¿no, Carmen? ¿A qué quieres orientar tus estudios en el futuro?R: Cuando me fui no tenía ni idea y pensaba que cuando me fuera me iba a ayudar a aclararme las ideas al respecto, pero creo que vengo con más dudas. A ver, más o menos pienso que tiene que ser algo relacionado con inglés, ya que tengo la experiencia y la facilidad con el idioma y el título… No sé, he pensado, por ejemplo, en Negocios Internacionales, o también he pensado en ser profesora o maestra, pero fuera, en el extranjero, por ejemplo profesora de español en Estados Unidos, mejor que profesora de inglés aquí en España. Tengo más o menos claro que quiero algo que me dé la oportunidad de trabajar fuera.

P: ¿Hablaste con las alumnas americanas que estuvieron en nuestro centro para ver su opinión sobre una experiencia de este tipo?
R: De hecho, todavía hablo con una de ellas. Con Leah estuve en videollamada el otro día y hablo frecuentemente porque tengo una buena amistad con ella.

P: ¿Cuáles son los principales inconvenientes que pensabas que te podías encontrar allí? ¿Cuáles te has encontrado?
R: Me daba un poco de mal rollo el tema de los tiroteos. Eso me echaba un poco para atrás. El tema de las armas es algo que me daba un poco de miedo. También hacían simulacros de tiroteo igual que aquí hacemos el simulacro de incendio. Las puertas de clases tienen seguridad, por ejemplo si las cierras no se pueden abrir desde fuera como no tengas la llave magnética.

P: ¿Cuáles son los principales aprendizajes que pensabas que sacarías de esta experiencia? ¿Cuáles has sacado?
R: Uno de los principales era la independencia. Yo siempre he sido muy independiente y de ir a mi bola, además de madura, pero este año ha aumentado eso y he madurado bastante más. A la vuelta he notado que he avanzado mentalmente mucho. Es como si al volver, aquí se hubiera detenido el tiempo y para mí mientras que he estado fuera ha seguido pasando. Por ejemplo, mis padres se han llegado a enfadar conmigo porque los llamaba poco, a lo mejor una vez cada mes, más o menos. Pero es que yo no llamaba a nadie, ya que iba a mi bola y la diferencia de horario tampoco ayudaba para facilitar esto. Así que estando allí ha aumentado mi independencia, como decía antes y me tenía que resolver los problemas yo sola. Aunque allí tenga una familia, no es lo mismo los “hosts parents” que tener a tu familia de verdad, así que eso ha hecho que madure más y sea más independiente.

P: ¿Sueles ser tímida en las relaciones? ¿Crees que esta experiencia te ha cambiado en ese sentido?
R: Bueno, más o menos ya te lo he contestado antes, pero sí me gustaría añadir que una experiencia como esta no es para gente muy tímida. En el mejor de los casos, te puede enseñar a superar esa timidez y te puede ayudar a abrirte un poquito más. Yo he visto allí a alguna gente que le ha costado muchísimo soportar la estancia por culpa de esto. Para personas así no recomiendo la experiencia. Sí escuché de gente que se volvió sin agotar todo el tiempo. A mí alguna vez que he notado esas ganas de venirme ha sido por ejemplo en Navidad o fiestas así familiares muy marcadas. Es verdad que por ejemplo allí la ni la Nochebuena ni la Nochevieja la celebran en grande como nosotros, allí celebran más por ejemplo el día de Navidad, el 25, así que no es lo mismo, pero solo en esos dos momentos tuve así un poco de debilidad para pensar que me quería volver.

P: ¿A qué zona de EE. UU has ido? ¿Dónde queda? ¿Desde allí has ido a otros sitios?
R: Estuve en Michigan, que está en el norte de Estados Unidos, en la Región de los Grandes Lagos, una zona con muchos bosques alrededor y dónde hacía mucho frío. Mi casa era la típica casa americana de madera, con su jardín enorme, su porche y su bandera allí colocada, situada al lado de una carretera. Allí nevaba un montón. Lo de la nieve casi a diario fue una experiencia, de hecho había días que cortaban las carreteras y no había instituto. Mandaban un aviso desde el instituto, por correo por ejemplo, y no se podía ir. Se llegaron a alcanzar temperaturas hasta de -20 ºC. Yo lo paso fatal con el frío, así que imaginate. Al final el cuerpo se me acostumbró y con 25-27 ºC ya me estaba muriendo de calor las últimas semanas. Allí para soportar el frío te vistes por capas porque dentro de los lugares hay una buena climatización, así que los cambios de temperaturas son enormes. Yo estuve varias veces resfriada.

P: ¿Cómo gestionaste las cuestiones médicas allí?
R: Bueno para el resfriado yo me tomaba un Ibuprofeno y listo, pero por ejemplo tuve placas en la garganta una vez y tuve que ir al médico para que me mandaran antibióticos. La propia beca te da un seguro y te asigna un médico para que te pueda atender. A veces hay que pagar la atención que recibas, por ejemplo si sufres una fractura, y después te lo devuelve el seguro, pero en mi caso cuando fui por las placas en la garganta no tuve que pagar nada. Afortunadamente no tuve ninguna rotura de nada, aunque la rodilla la tengo regular.

P: ¿Cómo te afectaba la variación de las costumbres a la hora de levantarte o acostarte?
R: Pues por ejemplo allí una fiesta que dure hasta la una o las dos de la madrugada ya es demasiado y aquí estamos acostumbrados a quedarnos hasta más tarde. Y el salir normal, por ejemplo, un viernes, tú te quedas aquí hasta las doce y allí a las diez de la noche ya estás recogida. Allí la vida social gira más en torno al deporte.

P: ¿Qué deportes hacías tú allí?
R: Yo hice cheerleading – animadora – durante el primer trimestre, porque los tienes que ir eligiendo por trimestres. En el segundo trimestre no me gustaban los deportes que habían, así que no hice ninguno. Eso fue un error porque me aburría un montón y tenía mucho tiempo muerto sin nada que hacer, lo que conlleva tiempo para pensar y estar un poco peor anímicamente. Los deportes que había eran baloncesto, bolos y cheerleading competitivo que era con mucho nivel y no me apunté a ninguno, además el invierno no ayudó a que me decidiera por alguno de ellos. Cuando llegó la primavera, ya en el tercer trimestre me apunté al fútbol y eso lo disfruté más, de hecho es el que más me ha gustado.
P: ¿Te alojaste con una familia? ¿Cómo era la familia?
R: Era una familia compuesta por la madre y el padre y un hijo que tiene 19 años, que vivía en casa. Era universitario, pero iba y venía a diario porque estaba muy cerca la Universidad. Y también había una hija, que tiene 21 años, que sí vivía en el Campus de la Universidad de Michigan, con la que también me he llevado muy bien. Era una familia muy buena que me dejaban mi libertad, sin ser dejados. Ellos tenían mi ubicación, por lo que sabían por donde estaba yo, y a mí pues también me daba eso más tranquilidad y seguridad. Y así podían ver que no les mentía dónde iba. Había un trato cariñoso con ellos.

P: ¿Tuvieron ellos contacto con tus padres?
R: Por email han hablado alguna vez.

P: ¿Había otros españoles así becados como tú cerca de donde vivías?
R: Tuve un montón de suerte en eso porque éramos cinco españoles viviendo cerca. Dos chicas becadas más, que una de ellas, que es de Bilbao, y ha venido a Arahal para la Feria -, después por ejemplo había otra chica de Sevilla, que también quedaré con ella y después había otros dos compañeros que iban pagando, uno de Mallorca y otra de Madrid, con la que me he llevado estupendamente desde el principio y que yo no sé qué hubiera hecho sin ella. Es la persona con la que más me he abierto mientras estábamos allí. Ha sido fundamental tener a alguien que te entienda y que esté pasando por lo mismo que tú. También ha venido a verme en julio, y yo iré a su casa.

P: Volviendo a lo que hablábamos al principio de la entrevista, ¿el trato en la lejanía con tu familia o con tus amigas, cómo ha sido? ¿Cómo llevaste el tema de la morriña o de echar de menos a tu familia?
R: Como te he dicho antes yo soy muy independiente, entonces creo que ahí lo hice un poco mal al pasar de la preocupación de tus padres. Yo hacía mis plantes, iba a mi bola y no quería perder ni un minuto, porque quería aprovechar todo el tiempo y no estar pensando en España. Con mis amigas he llegado hablar quizás un poco más que con mis padres, sobre todo con Gemma, pero aún así, hay veces que me he tirado más de un mes sin hablar con ellas también. Por suerte, no me reprochaban que no las llamara ni nada de eso. A la vuelta el contacto con ellas ha seguido siendo muy bueno.
Con otros familiares, mientras estaba allí me comunicaba por WhatsApp y por ejemplo el 31 de diciembre sí hice una videollamada con toda la familia para las uvas.

P: ¿Qué diferencias principales has encontrado en el trato con la gente entre allí y aquí?
R: Aquí en el sur creo que somos más abiertos, pero, por ejemplo, yo he notado que allí son más abiertos que gente de Madrid hacia arriba. Allí la verdad es que he notado que la gente te acoge muy bien. En el instituto, cuando llegué, al principio tenía a todo el mundo pendiente, todo el mundo te habla, todo el mundo te quiere conocer. Eres la novedad, al fin y al cabo. Luego va pasando el tiempo y la gente se va acostumbrando a tu presencia y es cuando tienes que buscar tu grupo e integrarte bien, más o menos a las dos semanas o el mes. Los deportes ayudan mucho a eso, aunque yo de los deportes tampoco saqué así amistades. Me llevé muy bien, pero no teníamos amistad así fuerte. Con la chica de Madrid, Marina, y el grupo en el que ella se movía, empecé a llevarme muy bien. Es verdad que en ese grupo había chicos de último año para ellos, y yo hacía los estudios equivalentes a 1º de Bachillerato. Y también me llevaba con gente que es un año más pequeña que yo o de mi edad, porque la verdad que allí los cursos van muy diferentes que aquí. Es un poco raro, la verdad. Después al final fue cuando me empecé a llevar mejor con los de último año, que me llevaban un año o dos. Entonces hay una gran diferencia entre los dos grupos. Yo me lo pasaba mejor con los más mayores, que veía que eran más de mi rollo. Al final yo conseguí sentirme muy integrada y me sentía parte de aquello, de que estás incluida de verdad en un grupo y entonces es cuando ya te toca venirte. Ya nos lo habían advertido y, efectivamente, pasó así. Reconozco que me ha costado mucho volver, incluso me pensé la posibilidad de hacer 2º de Bachillerato allí.

P: ¿Qué diferencias principales has encontrado en las comidas?
R: Uf. La comida ha sido lo peor. Lo he pasado fatal con ese tema. Al principio, bueno, me daba un poco igual, hacía deporte y todo bien. Pero cuando empezó febrero y no hacía deporte noté que la comida empezaba ya a notarse. Empecé con el fútbol y de nuevo me sentí más cómoda, pero aún así notaba que me faltaba tiempo para hacerme de comer, mis host parents trabajaban y a veces tampoco tenían tiempo para cocinar… En la familia, cada uno desayunaba cuando quería y después teníamos el almuerzo a las once de la mañana. Era por ejemplo un sandwich o cuatro nuggets y luego cenabas a las seis de la tarde. Era una distribución de comidas muy distinta a la nuestra a la que nunca me adapté. Después del instituto a las dos y media me comía una barrita energética o algo así. Afortunadamente mi familia no era tanto de comida basura y a veces cocinaban platos diferentes a pizzas, hamburguesas y eso. Así que cuando volví a España, me hicieron una fiesta y me pusieron cosas de aquí como tortilla, jamón… y me harté de comer.

P: Volviendo a la zona donde estuviste, la Región de los Grandes Lagos, ¿has tenido oportunidad de visitar la naturaleza salvaje de allí?
R: Allí hay bosques por todos lados. Antes de venirme pude visitar una zona de estas de bosques que era reserva natural y allí por ejemplo se cruzan los ciervos un montón mientras vas por la carretera. Allí en el bosque se escuchaban los animales claramente y estaba al lado el lago Michigan, que lo usaban como playa, aunque el agua es muy fría. También había muchas aves, como cuervos y águilas. Y por supuesto también vimos los típicos mapaches. Había mucha cultura de caza en aquella zona.

P: ¿La organización y los estudios en el instituto eran muy diferentes a como es aquí?
R: Allí hay como tres periodos de descanso, como recreos, por ejemplo para comerte el almuerzo que hablamos antes. En cuanto a las asignaturas, teníamos las mismas todos los días durante un trimestre y después iban cambiando en los siguientes. Llevábamos nuestro cuaderno para tomar notas, pero trabajamos sobre todo con un ordenador portátil que nos daban. Una de las diferencias principales que yo noté es que cada profesor tenía su propia aula y son los alumnos los que se mueven a las diferentes clases. Me ha gustado mucho el trato que dan allí los profesores a los alumnos, que es muy cercano y bastante personal y este tipo de aulas personalizadas ayuda mucho a eso. De hecho, me he llegado a plantear que una de mis salidas profesionales futuras podría ser dedicarme a la docencia, pero me gustaría en un sistema educativo como el que tienen allí. Después también es diferente el nivel académico, porque allí se basan más en deberes y actividades en clase que en exámenes, aparte de darle mucha importancia a los deportes.

P: Para ir terminando, Carmen, ¿qué mensaje mandarías tú a la gente de aquí de Arahal con respecto a tu experiencia? ¿Qué recomendaciones les harías?
R: Que por supuesto se animen a pedir la beca, el no lo tienen, por lo que no tienen que dudar si tienen esa inquietud. La posibilidad de que no te la den está siempre ahí, por lo que no pierdes nada por intentarlo y es una grandísima oportunidad y es una experiencia increíble. Y al fin y al cabo, es solo un año de tu vida, tampoco es un periodo de tiempo tan largo, pero lo que te llevas como experiencia de vida es muy importante, porque te vas a llevar madurez, independencia… que te van a valer y van a ser importantes en tu vida. Y cuando vuelvas vas a notar que esto se ha quedado como estaba, pero tú habrás cambiado un montón. Así que no pierdes nada y tienes mucho que ganar.

Muchas gracias por tu tiempo y tu amabilidad, Carmen, estamos muy orgullosos y contentos de que hayas disfrutado de una gran experiencia como esta y de que hayas llevado el nombre de nuestro instituto y de nuestro pueblo a tierras norteamericanas. Da gusto ser profesor en un centro en el que hay alumnos del nivelazo que tienes tú. ¡Muchas gracias por ser como eres!

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